#MiniGuide: Sète

Sète es uno de los pueblos costeros cercanos a la ciudad de Montpellier, en el sur de Francia. Es conocido por ser el punto de desembarque del Canal du Midi en el mar Mediterráneo y por ser uno de los destinos de veraneo preferidos en la zona. Además, el festival de Saint-Louis, la fiesta de los pescadores (Saint-Pierre) y diversos festivales de música atraen a miles de visitantes cada año.

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Canales de Sète

¿Cómo llegar a Sète?

La opción más fácil para llegar a Sète es en carro particular. Está a unos 30 minutos de la ciudad de Montpellier y se puede estacionar en el centro histórico –muy cerca del puerto- o en el área de la playa. Pero como lo más seguro es que no cuenten con auto propio, hay otras tres opciones.

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Place Aristide Briand

Desde la estación Saint-Roch pueden tomar el tren, que tarda alrededor de 50 min. y tiene un precio de 6€ por cada trayecto; otra opción es tomar el bus 102 de Herault Transport que sale desde la estación de Tram Sabines. Para llegar hasta allí, deben subir a la línea 2 del Tram desde Gare Saint-Roch, que está a unos 12 minutos de distancia. Desde Sabines hasta Sète el bus tarde alrededor de 50 minutos, casi lo mismo que el tren. Lo único que quizá no es tan bueno es que solo hay un bus por hora pero, aún así, organizadamente vale la pena, los horarios pueden chequearlos aquí. El precio del ticket por trayecto es de 1,60€ pero si van a tomar el Tram para llegar hasta Sabines pueden adquirir un ticket forfait que por 2,60€ incluye 1 trayecto de tram+bus; la última opción es utilizar la aplicación BlaBlaCar para compartir el viaje en carro particular con alguien que tenga planeado ir a Sète el mismo día que tú. El costo por trayecto está entre los 3-5€.

¿Qué hacer en Sète?

La ciudad es uno de los destinos playeros preferidos de miles de turistas y es que cuenta con 12 km. de playa que se extienden hasta el pueblo de Marseillan. Arenas doradas y aguas tranquilas hacen que sea un escape de verano de primera pero Sète es mucho más que eso. Allí, entre sus calles y su puerto, hay historia, arte y formas de vivir. La ciudad de pescadores, que tiene una gran influencia de inmigrantes italianos que viven allí desde muchas décadas atrás, tiene un encanto que va más allá de sus aguas del Mediterráneo.

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Mont Saint-Clair

Dicen que solo podrás entender Sète si los ves desde lo más alto y es por eso que hay que comenzar a recorrer la ciudad conociendo la colina Mont Saint-Clair, la cual era en la Edad Media un refugio de piratas y a su vez un lugar de rezo. En el siglo VII un oratorio es dedicado a Saint-Clair y en 1932 se erige la cruz que es posible ver desde cualquier punto de la ciudad. Desde allí se puede ver la Massif de la Gardiole y el Étang de Thau, así como los pueblos cercanos de Frontignan, Marseillan y Méze.

Luego, hay que acercarse a su mar, entender los colores que son más verde esmeralda que azules y para eso hay que caminar por La Corniche, un paseo de playa que comienza en el Théâtre de la Mer y que les permitirá llegar hasta las playas de la zona caminando justo al lado del Mediterráneo.

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La Corniche

Y entonces, hay que volver a ver la ciudad de nuevo desde arriba, pero ahora apreciando la colina Mont Saint-Clair, de frente a la cruz, desde el Faro Saint-Louis. Esta es una de las edificaciones que son patrimonio de la ciudad y está ubicado en la Môle Saint-Louis, justo en el viejo puerto de la ciudad. Para mí una visita obligada, porque les permitirá entender la ciudad desde el lado del mar.

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Feu Saint-Louis

Y por supuesto, hay que andar el puerto de punta a punta, descubrir los canales que han hecho que la ciudad se haya ganado el sobrenombre de la “pequeña Venecia” de la región. Pero también hay que caminar entre las calles del Quartier Haut, la zona más antigua Sète, donde los pescadores italianos se asentaron y dejaron su influencia. O recorrer el Pointe Courte, un pequeño espacio justo al lado de la laguna del Étang de Thau, llena de casas coloridas y callecitas que parecen llevarte a otro lugar.

Por último, la ciudad tiene muchos espacios dedicados al arte y la cultura de la zona. El Musée de la Mer, les permitirá descubrir la historia del puerto de la ciudad a través de mapas, videos y maquetas; el Museo Paul Valery, en honor al famoso escritor francés, tiene exhibiciones internacionales y una colección permanente; el Espace Georges-Brassens, dedicado al cantautor setoise, muestra el trabajo del poeta a través de contenido interactivo; también vale la pena visitar el Théâtre Molière, construido en 1904 es uno de los monumentos históricos de la ciudad, el cual además ofrece un gran programa artístico.

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Rue Paul Valery

¿Qué comer en Sète?

Gracias a su cercanía al mar, los platos con mariscos y pescados son muy populares en la ciudad. De hecho, la laguna del Étang de Thau es uno de los lugares más importantes de producción de ostras y mejillones en la zona, por lo cual muchas de sus comidas cuentan con estos dos moluscos. Es típico pedir platos de mariscos frescos o mejillones acompañados por papas fritas. Allí se le da prioridad a la utilización de ingredientes de producción local, resaltando los sabores propios de la zona. Una larga gran cantidad de restaurantes se encuentran de lado y lado justo frente al puerto.

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Tielle

Pero además, debido a la gran migración italiana que existió hace muchos años y que aún hace vida en la zona, los sabores del país vecino están muy presenten en la gastronomía setoise. Son muchos los platos que guardan entre sus sabores el toque de las nonnas italianas y un ejemplo de eso son los famosos Tielles, que son una especie de tarta o pastel relleno de pulpo en salsa de tomate picante y que se encuentran en varias de las fabricas especializadas en la ciudad.

El mercado cubierto de la ciudad (Les Halles) es también una visita gastronómica de primera en Sète. Está abierto todas las mañanas y allí pueden conseguir todos los productos locales frescos. Además los jueves hay un mercado especial en Place Édouart-Herriot y los viernes en la mañana en la Avenue Victor-Hugo.

Gracias a la Oficina de Turismo de Sète por todo el apoyo brindado durante mi visita

—English—

Sète is one of the coastal villages near the town of Montpellier, in the south of France. It is known for being the landing point of the Canal du Midi in the Mediterranean Sea and for being one of the favorite holiday destinations in the area. In addition, the festival of Saint-Louis, the festival of the fishermen (Saint-Pierre) and various music festivals attract thousands of visitors each year.

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Canals of Sète

How to get to Sète?

The easiest option to get to Sète is by private car. It is about 30 minutes from the city of Montpellier and you can park in the historic center – very close to the port – or in the beach area. But as most likely you may not have a car, there are three other options.

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Vieux Port

From the Saint-Roch station you can take the train, which takes around 50 min. and has a price of € 6 for each journey; Another option is to take the bus 102 from Herault Transport that leaves from the station of Tram Sabines. To get there, you should get on Tram line 2 from Gare Saint-Roch, which is about 12 minutes away. From Sabines to Sète the bus takes about 50 minutes, almost the same as the train. The only thing that maybe is not so good is that there is only one bus per hour but, even so, if you organize well your time, is worth it. You can check here the schedules. The ticket price per trip is € 1.60, but if you are going to take the Tram to get to Sabines you can buy a ticket for 2.60 € that includes a tram + bus journey; The last option is to use the BlaBlaCar application to share a private car trip with someone who plans to go to Sète on the same day as you. The cost per trip is between € 3-5.

 

What to do in Sète?

The city is one of the favorite beach destinations of thousands of tourists as it has 12 km. of beach that extend until the town of Marseillan. Golden sands and calm waters make it a first class summer escape but Sète is much more than that. There, between its streets and its port, there is history, art and ways of living. The fishing town, which has a large influence of Italian immigrants living there for many decades, has a charm that goes beyond its Mediterranean waters.

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Mont Saint-Clair

It is said that you can only understand Sète if you see it from the highest and that is why you have to start touring the city discovering the Mont Saint-Clair hill, which was in the Middle Ages a haven of pirates and a place of pray. In the 7th century an oratorio is dedicated to Saint-Clair and in 1932 was standed the cross that is possible to see from any point of the city. From there you can see the Massif de la Gardiole and the Etang de Thau, as well as the nearby villages of Frontignan, Marseillan and Méze.

Then, you have to approach the sea, try to understand the colors that are more emerald green than blue, and for that you have to walk along La Corniche, a beach walk that begins at the Théâtre de la Mer and that will allow you to reach the beaches of the area walking right next to the Mediterranean.

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View from La Corniche

And then, we must see the city again from above, but now appreciating the Mont Saint-Clair hill, facing the cross, from the Saint-Louis Lighthouse. This is one of the buildings that are heritage of the city and is located in the Môle Saint-Louis, right in the old port of the city. For me a must visit, because it will allow you to understand the city from the other side.

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View of Sète from Saint-Louis Lighthouse

And of course, you have to walk the harbor from end to end and discover the channels that have made the city earned the nickname of the “little Venice” of the region. But you must also walk between the streets of the Quartier Haut, the oldest area of Sète, where Italian fishermen settled and left their influence. Or visit the Pointe Courte, a small space right next to the lagoon of Etang de Thau, full of colorful houses and little streets that seem to take you to another place.

Finally, the city has many spaces dedicated to the art and culture of the area. The Musée de la Mer will allow you to discover the history of the port of the city through maps, videos and models; The Paul Valery Museum, in honor of the famous French writer, has international exhibitions and a permanent collection; The Espace Georges-Brassens, dedicated to the cantautor setoise, shows the work of the poet through interactive content; The Théâtre Molière, built in 1904, is also one of the historical monuments of the city and offers a great artistic program.

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Grand Rue Haute

What to eat in Sète?

Thanks to its proximity to the sea, dishes with seafood and fish are very popular in the city. In fact, the lagoon of the Etang de Thau is one of the most important places of production of oysters and mussels in the area, so, many of their meals have these two mollusks. It is typical to order dishes of fresh seafood or mussels accompanied by French fries. In Sète, priority is given to the use of locally produced ingredients, highlighting the flavors of the area. A large number of restaurants are located side and side right in front of the port.

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Restaurants in the port

But in addition, thanks to the great Italian migration that existed many years ago and still life in the area, the flavors of the neighboring country are very present in the gastronomy setoise. There are many dishes that keep among their flavors the touch of Italian standards and an example of that are the famous Tielles, which are a kind of pie stuffed with octopus in a spicy tomato sauce and found in several of the factories in the city.

The covered market of the city (Les Halles) is also a top-class gastronomic visit in Sète. It is open every morning and there you can get all the fresh local products. Also on Thursdays there is a special market in Place Édouart-Herriot and on Fridays mornings on Avenue Victor-Hugo.

Thanks to the Tourism Office of Sète for all the support provided during my visit

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