Cayo Sombrero: para volver siempre / to always go back

Hay sitios a los que uno nunca se cansará de regresar. Hay sitios que se vuelven lugares de retorno. Hay sitios que aunque los visitemos mil veces siempre nos sorprenderán. Hay sitios que guardan tantos recuerdos que nunca podrán ser desplazados de nuestra mente. Ese sitio, mi sitio, es de azules intensos, de arenas blancas y palmeras que llenan de sombra cada uno de sus rincones. No sé si este sitio es mi preferido en el mundo, pero sí uno donde he sido más feliz.

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Cuando uno ve todas esas palmeras ya sabe que está muy cerca

Algunos dicen que siempre está full, que es tanta la gente que allí va que es casi imposible moverse. Pero yo lo conozco tanto, que hasta sé cuáles son los momentos en que será solo para mí. Uno aprende a conocer los lugares en los que uno se siente mejor, esos lugares de donde uno se siente parte. Y aun así, a veces parece que los conocemos del todo pero nos falta mucho por descubrir.

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¡Llegamos!

Los sitios son como las personas, no solo podemos verlos por fuera sino que tenemos que prestar atención a eso que guardan más allá de lo que podemos ver a simple vista, porque a veces lo verdaderamente increíble solo se logra observar cuándo vamos más a fondo, cuando indagamos más, cuando buscamos más.

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Desde Chichiriviche son 45 minutos de viaje en un peñero como este

Quizás por eso en mi última visita sus azules estaban más azules que nunca. Peleaban entre sí para destacar los unos de los otros, no sabían si ser más claros o más oscuros, o si por el contrario ser casi transparentes. Y es que ese lunes, en pleno comienzo de agosto, por primera vez me dejaría enamorar por lo que esos coloren guardaban.

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No hay señal… ¡mejor nos desconectamos!

Apenas llegué, sus azules lo intentaron. Trataron de que solo me quedará allí observándolos, sentada en la arena, sin mucho más que hacer. O que los fotografiara, que me distrajera con mi cámara y que luego presumiera por allí de lo bonito que se mostraban. Pero tuvieron que competir con la promesa que temprano Francis, de Vulcano Tours, me hizo. Y es que ella solo me dijo que ese día mi país me hablaría y que no podría creer lo que encontraría.

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Caminar lo más lejos siempre, nunca quedarse en un solo lugar

Ella no compitió mucho, dejó que yo me distrajera, que caminara y que tomara muchas fotos. Pero luego agarró un par de chapaletas y una máscara y me llevó con ella a descubrir algo nuevo. Me mostró una cara que yo no conocía de ese sitio, de mi sitio, ese que según yo conocía a la perfección porque había estado allí un sinfín de veces.

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Era lunes, primer día de agosto

Era mi primera vez haciendo snorkel y ella, con la paciencia del mundo, me enseñó a colocarme las chapaletas y a ajustar mí mascara para luego explicarme como debía respirar y acompañarme en cada momento por si sentía miedo o tenía alguna duda. Al principio no podía respirar, creo que era normal. Intentaba nadar tan fuerte que mi respiración estaba acelerada. Pero una vez que entendí que no había prisa todo comenzó a funcionar. Una vez que me conecté con el mar, me desconecté con todo lo que quedaba fuera.

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Preparada para hacer snorkel por primera vez -con algo de nervios-

En ese momento no pasaba ningún pensamiento por mi mente, nada me preocupaba, nada me apuraba. Me sentía parte del mar, de esa otra vida que hay allí abajo. Experimenté una tranquilidad que creo no haber sentido desde hace mucho. Lo único que sentía era mi respiración. Esta vez me encontré con los calamares, los cardúmenes, las estrellas de mar y los corales que habitan debajo de esos azules. No sabía los nombres de muchos pero yo nadé junto a ellos como si los conociera de toda la vida, como si yo fuera parte de esa magia que se esconde bajo el mar. No pensaba mucho más en lo que me esperaba afuera de regreso, solo me dejaba llevar por el mar, sin hacer mucho esfuerzo, sin buscar mucho más de lo que ya tenía a mi alrededor.

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Bajos los azules de Cayo Sombrero

Coordenadas: Cayo Sombrero está ubicado en el Parque Nacional Morrocoy y es la Isla más grande y más visitada. Es posible acceder allí en lancha desde Tucacas o Chichiriviche y está a un promedio de distancia de 45 minutos. La travesía es por mar abierto así que en alguno de los trechos es posible que el viaje sea fuerte, pero valdrá la pena. Es una de las pocas playas del parque que mantiene vigilancia todo el año gracias a los guardaparques que allí trabajan y tiene un área exclusiva para acampar.

Snorkel: Francis y Mar son quienes llevan la batuta en Vulcanos Tour´s. La primera una venezolana de descendencia italiana que ama el mar como si allí hubiese nacido – y ella misma cuenta que el mar la volvió a la vida un par de veces-. La segunda una argentina que llegó a Venezuela de visita y más nunca quiso volver a su país y hoy en día dice que no hay manera de que ella deje su pueblito Chichiriviche. Ambas se encargan personalmente de quienes deciden conocer junto a ellas más de Morrocoy. Tienen servicio de snorkel personalizado, organizan el traslado a las islas del parque e incluso los servicios de hospedaje. Además, si quieres ir más allá, te resuelven tu visita a otras partes de Venezuela. Ellas lo hacen con amor y uno agradece que haya gente que tenga tanta pasión en mostrar lo maravilloso que hay en Venezuela.

—English—

There are places that you never get tired of visiting. There are places that become a returning point. There are places, that even when we visit them a thousand times, will always surprise us. There are places that keep so many memories that they could never be forgotten. That place, my place, is one of deep blues, white sand and palm trees that fill every single space. I don’t know if this place is my favorite in the world, but I do know that it is one where I´ve been really happy.

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How many colors can you see?

Some say that it is always crowded, that there is always so many people that is almost impossible to move around. But, I know it so good, that I even know which ones are the moments when it is going to be only for me. You always get to know deeply the places where you feel better, those places where you feel part of. And even thought sometimes it seems that we know them perfectly, there is always something that we still have to discover.

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Tipical transport around Morrocoy National Park

The places are like persons. We can´t only see the outside, we have to pay attention to what they keep for themselves in the inside. That thing that you can´t see at first sight, because sometimes the real and incredible things can only be seem once we really take the time to find them, when we look deeper, when we search for more.

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Clear water and white sand = perfect match

Maybe for that, in my last visit, all the deep blues of this place where more intense than ever. They were fighting one with each other, they did not know whether to be paler or darker, or if they should have stayed clear. That Monday, first day of August, for the first time, I would discover what those deep blues where trying to hide.

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Big yates usually come around Cayo Sombrero

Just when I arrived, those colors tried to hold me. They made an effort to make me stayed there, just looking at them, sited at the sand, not wanting to do much more.  Or maybe to photograph them, they wanted me to get distracted with my camera, just to after presume about how pretty they where that day. But they had to compete with the promise that early Francis, from Vulcanos Tours, had made me. Because that morning, she said that I would discover something I hadn’t imagine and that I would be really surprised. And she was right.

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The beach at the back of the island is not so tranquil, usually some waves come around

She did not try to compete with no one. She let me get distracted, she gave me time to walk around and take some pictures. But after a while, she took a pair of diving fins and a snorkel mask and brought me to discover something new. She showed me a side that I didn’t know of that place, my place, the one that I was happy to say I knew perfectly because I had been there a thousand times.

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This is a place where I always want to go back

It was my first time snorkeling and she, with lots of patience, taught me how to put my diving fins and adjust my mask, to then explain me how I should breathe. She was around me all the time, in case that I felt scared or just for any doubt. At the beginning, I couldn’t breathe, I think it was normal. I was trying to swim so quick that my respiration was accelerated. But once I understood that there was no hurry, everything started working right. Once I left myself connect with the sea, I disconnected my mind from everything I had left outside.

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Down the deep blues

At that moment, there was nothing going through my mind, nothing was worring me, nothing was hurring me. I was feeling part of the sea, part of that life that´s down there. I experimented such a calm that I think I hadn’t feel in a long time. The only thing I could feel was my breathing. This time I found squids, fish shoals, sea stars and corals living in the bottom of those deep blues. I didn’t know the names of many of the fishes I found there, but I was swimming just beside, as if I had known them from long time ago, as if I was part of the magic that is hidden in the deep sea. I wasn’t thinking anymore about what was waiting for my outside, I just let myself go with the sea, making non effort, searching for nothing more than what I had just around.

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Exploring the coral reef

Coordinates: Cayo Sombrero is located at Morrocoy National Park and it is one of the main islands and the most visited. It is possible to get there by speed boat, from Tucacas or Chichiriviche and it is about 45 minutos away. The journey is acroos open sea so part of it maybe be a little rough, but it is worth. It is one of the few beaches that have security all year round thanks to the keepers that work there. There is an exclusive camping area.

Snorkel: Francis y Mar are the two owners of Vulcanos Tour´s. The first, a Venezuelan girl with Italian descendant who loves the sea as if she was born there –in fact, if you get to know her, she will tell you how the ocean saved her life twice-. The second, an argentine girl, who arrived in Venezuela for a couple days of holidays, and never wanted to go back to her country. Actually, she says that there is no way that she will leave the place where she is now.  Both of them are in charge personally of the tourists that decide to explore Morrocoy with Vulcanos Tours. They have personalized snorkel service, they organize the transport for the islands and they even arrange your accommodation if needed. And, if you want to go farther, they can manage your visit to any other part of Venezuela. They do their job with passion and there is always good to find people that truly love what they do.

 

 

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2 comentarios en “Cayo Sombrero: para volver siempre / to always go back

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