Aléjate de todo en La Ciénaga / Get away from it all in La Ciénaga

Hace unos fines de semana salí de viaje con Adriana, Eduardo y Gustavo, tres Travel Bloggers venezolanos, que al igual que yo, aman ir por allí descubriendo cosas nuevas. En esta oportunidad visitamos La Ciénaga y Yapascua. Dos destinos imperdibles en la costa venezolana.

La Ciénaga está ubicada en la costa aragüeña, forma parte del Parque Nacional Henry Pittier, y es uno de los principales atractivos del estado. Se puede llegar allí desde Ocumare de la Costa o desde la Bahía de Patanemo. En este caso, llegamos allí desde Patanemo en lancha y toma alrededor de unos  30 minutos.

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Cuando nos acercábamos comenzamos a ver desde lo lejos las diferentes tonalidades de azul que nos esperaban allí y los colores vibrantes y alegres de la casas que son distintivo de la ensenada. Al llegar, sentimos un poco de desespero. Justo donde la lancha nos dejó había una multitud de gente donde no se veía ni siquiera espacio para caminar. Si toda estaba así, no tendríamos ni siquiera lugar para dejar las mochilas. Adriana, Gustavo, Eduardo y yo nos miramos con un poco de preocupación.

Caminamos un poco y era lo mismo, mucha gente y poco espacio. En ese momento pensamos: “¿Por qué no nos quedamos en Yapascua?”.  Pero no había otra opción, ya estábamos allí. Nos devolvimos para así caminar hacia el otro lado de la ensenada, esperando encontrar un buen sitio para acomodarnos.

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A medida que nos alejábamos comenzamos a descubrir un sitio totalmente diferente al que nos recibió. Casas de colores con nombres peculiares a la orilla del mar y espacios abiertos con poca gente donde era perfecto sentarse a disfrutar y relajarse.

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Más o menos a mitad de camino nos conseguimos con un par de hamacas colgadas junto a la orilla del mar, estaban frente a una casa de madera. Mi mente pensó inmediatamente en lo maravilloso que sería pasar el día allí. Me acerqué a preguntar si era posible alquilarlas y fue cuando descubrí que eran parte del servicio de hospedaje del local.

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Sí, esa casa de madera no era un sitio cualquiera, es una posada que recibe visitantes los fines de semana. Coral Lagoon Lodge ofrece a sus huéspedes un fin de semana diferente alejado de la ciudad. Allí tienen habitaciones muy sencillas pero que lucen muy cómodas, además incluye todas las comidas y bebidas. Pasas el día frente al mar con toldos, sillas y hasta hamacas, haciendo kayak o snorkel y te olvidas de todo lo demás. Moisés, el encargado de la posada, además es súper amable. Él nos guardó en un pequeño espacio nuestras mochilas para que pudiéramos seguir recorriendo La Ciénaga con tranquilidad.

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De allí continuamos nuestro paseo y llegamos a “Al fin”, una casa ubicada justo en frente a uno de los muelles. Dejamos las pocas cosas que llevábamos a mano y aprovechamos el muelle para saltar al agua. Pasamos horas en el mar, nadamos y aprovechamos para ver los corales. De allí, sabíamos que todavía nos quedaba un rato por recorrer  y seguimos hacia el final de la ensenada. Moisés nos había dicho que hacia el final encontraríamos una casa en forma de granero, que desde allí podríamos tomar excelentes fotos.

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Y fue así como llegamos a “Lejos de todo”, la casa en forma de granero donde encontramos a Henry, un alemán que se mudó a Venezuela hace más de 35 años y que hoy en día pasa la mayoría de su tiempo disfrutando de los azules de La Ciénaga. Cuando le preguntamos por Alemania dijo que el ya no quería volver allá. “¿Para qué?”, nos dijo, “allá no hay sol, ni mar, ni Ciénaga. Yo aquí estoy en el paraíso”, aseguró.

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Justo allí hay una especie de barrera que forma una pequeña piscina natural con aguas tan claras que tus pies se transparentan. Hay un poco de piedras al momento de entrar, pero una vez allí no querrás salir del mar. Para llegar allí tienes que caminar hasta el final de la ensenada, de otra manera te perderás del verdadero encanto.

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La Ciénaga es el sitio perfecto para quienes quieren alejarse pero sin estar en un lugar desierto. Allí encuentran servicios de comida, bebidas, toldos e incluso hospedaje. Es de esos lugares a los que provoca volver y que seguro te sorprenden aún más en días de semana. Aguas cristalinas y tranquilas, arena blanca y un sol radiante hacen que este sea un lugar para olvidarse de la rutina y dejarse enamorar por los azules intensos del mar y los verdes vivos de la vegetación que allí se encuentra. Sólo tienes que estar preparado para alejarte de la ciudad y relajarte.

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Foto de @viajaelmundo

—English—

Few weekends ago I went on a trip with Adriana, Gustavo and Eduardo, three venezuelans Travel Bloggers, who, like me, love to go out there discovering new things. This time we visited La Ciénaga and Yapascua. Two must-see destinations in the Venezuelan coast.

La Ciénaga is located in the Aragua coast, is part of the Henry Pittier National Park, and is one of the main attractions of the state. You can get there from Ocumare de la Costa or from Patanemo Bay. In this case, we got there from Patanemo on boat and it takes about 30 minutes.

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As we approached we began to see from far the different shades of blue waiting for us there and the vibrant and bright colors of the houses that are distinctive of the place. When we arrived, we felt a little desperate. Right where the boat left us, was a crowd of people where there was not even space to walk. If the entire place was like that, we would not even have a room for the backpacks. Adriana, Gustavo, Eduardo and I looked each other with some concern.

We walked a bit and was the same, many people and not enough space. At that point we thought: “Why did we not stay in Yapascua?”. But there was no other option, we were already there. We went back so we could walk to the other side of the beach, hoping to find a good place to accommodate the backpacks.

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As we walked farther, we began to discover a totally different site than the one we found in first place. Colored houses with peculiar names, all by the sea, and open spaces, almost alone, perfect to seat, relax and enjoy.

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Roughly halfway we found a couple of hammocks strung along the shore; they stood in front a wooden house. My mind immediately thought of how wonderful it would be to spend the day there. I went to ask if it was possible to rent them and that’s when I discovered that they were part of the local hosting service.

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Yes, the wooden house was not just any local, it is an inn that welcomes visitors on weekends. Coral Lagoon Lodge offers guests a different weekend out of town. There they have rooms that are very simple but they look very comfortable, it includes all meals and drinks for their guests. You spend the day in front of the sea with tents, chairs and even hammocks, kayaking or snorkeling and you forget everything else. Moises, the manager of the inn, also is super friendly. He kept us, in a small space, our bags so we could continue along La Cienega more comfortable.

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From there we continue our walk and arrived at “Al fin” (the end), a house located right in front of one of the docks. We left the few things we had on hand and took advantage of the dock to jump into the water. We spent hours in the sea; we swam and took the opportunity to see corals. From there, we knew we still had some more to explore and continue to the end of the beach. Moises had told us that at the end we would find a home in a barn shape, from there we could take great pictures, he said.

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And that’s how we got to “Lejos de todo” (Away from it all), the house in barn shape where we met Henry, a German who moved to Venezuela more than 35 years ago and today spends most of his time enjoying the amazing blues of La Cienaga. When asked him about Germany he said that he no longer wanted to go back there. “What?” He said, “There is no sun, no sea, no Ciénaga. I am here in paradise “, he said.

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Right there is a kind of barrier that forms a small natural pool with clear water so that you can perfectly see your feet. There are some stones upon entry, but once you get in, you would not want to leave the sea. To get there you have to walk to the end of the bay, otherwise you will miss the real charm.

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La Ciénaga is perfect for those who want to get away but not in a deserted place. There are services of food, beverages, tents, chairs and even accommodation. It is one of those places that make you want to go back and I´m sure is so much better on weekdays. Clear, calm waters, white sand and a shining sun make this a place to forget the routine and fall in love with the deep blue sea and the vivid green of the vegetation found there. You only need to be ready to be away from the city and relax.

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Photo by @viajaelmundo
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